Tengo la idea de que si un libro es bueno debe capturarte con cualquiera de sus hojas leiadas al azar. Una de esas hojas seria la pagina 69.

Pondre lo escrito solo en la página 69 de cualquier libro, de diferentes tipos y veremos si a ti, te llama, aunque sea la curiosida

Un video inspirador donde habla Hernán Casciari sobre Orsai.

Mi padre abandonó nuestra casa cuando

yo tenía cuatro años: nunca más supimos

de él. En el colegio se reían de mí

porque yo no tenía padre; aún hoy trato de entender

cómo un niño puede reírse de otro por eso.

Mi madre era muy, muy guapa; recuerdo que,

cuando venía a buscarme, todos los profesores se

acercaban a ella: se la querían follar. Sobre todo

cuando venía con unas medias negras. Recuerdo

mucho esas medias negras, no sé porqué. Impresionaban

mucho a la gente. A mí me daba un

poco de vergüenza que todo el mundo la mirara.

Hace poco me enteré que ahora mi padre vive

en Chile; formó otra familia: una niña y un niño.

Al pequeño lo llamó también Sig. No puedo

mentir: que le haya llamado como yo me fastidia

un poco, demasiado. Es como si yo no existiera

aquí, como si me hubieran anulado, como si hubieran

hecho una versión corregida de mí.

A esa familia de Chile también la abandonó

Desde hace tiempo ha sido para mí un axioma que las cosas pequeñas son con mucho las más importantes.
Sir Arthur Conan Doyle

desnudo en la creosota. Y aquí entra Toby y la penosa caminata de seis millas para un pobre funcionario a media paga con un tendón de Aquiles estropeado.

—Pero entonces fue el compañero, y no Jonathan, quien cometió el crimen.

—Exacto. Y con gran disgusto de Jonathan, a juzgar por la manera en que pateó el suelo cuando entró en la habitación.

No tenía nada personal contra Bartholomew Sholto y habría preferido limitarse a atarlo y amordazarlo. No sentía ningún deseo de meter la cabeza en la horca. Sin embargo, la cosa ya no tenía remedio; los instintos salvajes de su compañero se habían desatado y el veneno había hecho su trabajo. Así que Jonathan Small dejó su tarjeta de visita, bajó la caja del tesoro al suelo y luego descendió él. Ésta es la secuencia de acontecimientos, hasta donde puedo descifrarla. En cuanto a su aspecto personal, desde luego tiene que ser de edad madura y tiene que estar tostado por el sol después de haber cumplido condena en un horno como las islas Andamán. La estatura se deduce fácilmente de la longitud de sus pasos, y sabemos que tenía barba, porque la barba fue lo único en que se fijó Thaddeus Sholto cuando lo vio en la ventana. No sé si queda algo más.

—¿El cómplice?

—Ah, sí, en eso no hay mucho misterio. Pero muy pronto lo sabrá usted todo. ¡ é agradable es el aire de la mañana!

Mire cómo flota aquella nubecilla. Parece una pluma rosa de un flamenco gigante. Y ya asoma el borde rojo del sol sobre las nubes de Londres. Lucirá sobre muchísima gente, pero me atrevería a apostar que entre ella no hay nadie que esté enfrascado en una tarea tan extraña como la nuestra. ¡ é pequeños nos sentimos, con nuestras insignificantes ambiciones y conflictos, en presencia de las grandes fuerzas elementales de la Naturaleza! ¿ é tal lleva la lectura de Jean-Paul?

—Bastante bien. Lo descubrí gracias a Carlyle.

—Eso es como remontar el río hasta llegar al lago donde nace. Pues este hombre dice una cosa muy curiosa pero muy

No se puede escribir de la vida sin la noción de la muerte.

Carlos Labbé

repentinamente le preguntéa Alicia si Violeta tenía alguna enfermedad mental. Con los ojos vidriosos y una imprevista voz grave dijo: «Imbécil. Y to pensé que tú». Se fue al baño, yo me hice el que no pasaba nada, aunque sin duda había descompuesto torpemende la mañana. No iba a sacar nada con mis comentaros (que hace tiempo perdieron frescura) ni con poner la misma cara de siempre. El resto del día fueron evasivas, intentos frustrados por alargar alguna frase, tiempo que nos sobraba y un maldito silencio que sólo me pudre a mí (creo).

En la tarde leí ocn desconfianza el caótico recuerdo que Violeta hace de su padre, del momento en que se la lleva de Neutria a Santiago. El viaje dura toda una noche y la niña utiliza recursos absurdos para regresar a ese cínico paraíso que ella bautizó como Neutria. (El sábado, en la casa de la abuela, revisé a conciencia un mapa político: donde Violeta situaría su ciudad de origen no hay nada, en muchos kilómetros de costa no se asoma siquiera una mínima caleta de pescadores. Igualmente desconfío de la grografía, trazado tan abstracto como el de Violeta, aunque impuesto por muchos años de fingimiento de acuerdo para convertir un horizonte en líneas, puntos y límites.) Fantaseo con una investigación al respecto, con un viaje que Alicia y yo haríamos un verano en busca de Neutria. Utilizaríamos el diario de la albina a manera de guía, ademas de un mapa caminero

Todo cambia, excepto el hervidero de estudiantes que salen de la escuela a las dos de la tarde

Daniela Tarazona

Mi compañero se sienta junto a mí. Me vio nadar, dice: “algunas ranas se hacen las muertas para que no las cacen, otras doblan las patas y cambian su fisonomía, así su depredador no reconoce sus partes vulnerables”.

No digo nada porque estoy impedida. Quizá mi instinto distinga que me encuentro en peligro.

Él está dándome la espalda, veo que comienza a masturbarse. Lo hace durante unos minutos, incrementando la fuerza y la velocidad de su mano. Se levanta y deja sobre la arena una mancha de semen.

El instinto me lleva a sentarme encima, desnuda, y pego mi nuevo sexo a esa mancha de semen sobre la arena.

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Algarabia a cucharadas,
Podcast

Esta vez, saliendome un poco del podcast español que suelo compartir, Biblioteca Básica, hoy les pongo a disposición de sus oídos un podcast de Algarabía a cucharadas, hablando un poco y recomendando el libro La Historia Platicadita. Este podcast tiene segunda parte así que tendra seguimiento en el siguiente post. ¡Provecho literario!

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

H. P. Lovecraft

XXVI. LOS FAMILIARES

John Whateley vivía como a una milla de la ciudad,

Allí donde las colinas empiezan a piñarse;

Nunca habúamos pensado que tuviese mucho juicio,

Viviendo cómo dejaba echar a perder su granja.

Pasaba el tiempo leyendo unos libros extraños

Que había encontrado en el desván de su casa,

Hasta que unos surcos chocanes le arrugaron la cara

Y todo el mundo dijo que no le gustaba su aspecto.

Cuando empezó con aquellos aullidos nocturnos decidimos

Que sería mejor encerrarle para evitar algún daño,

Así que tres hombres del manicomio de Aylesbury

Fueron a buscarle… pero volvieron solos y espantados.

Le habían ecnontrado hablando a dos seres agazapados

Que al oír sus pasos echaron a volar con grandes alas

/negras.

Una imagen vale mas que mil palabras.
Anonimo

15 Grandes Destinos, Gautier Languereau


La emperatriz depositó un beso sobre la mejilla del pequeño músico.